lunes, 24 de octubre de 2011

En las riveras del corazón


Se vieron a sus ojos, Héctor temblaba  de emoción su vida no era en ese instante su vida era de ella, el intento conquistarla con sus halagos y estrategias de hombre, ella decidió mirarle a los ojos y decirle:

Diana: -Héctor, estas seguro de lo que vas a hacer pues yo ya tengo alguien a mi lado.

Héctor: -Pues si no sientes nada por mi, hagamos de esta aventura nuestro tierno momento, yo vine de vacaciones con mi familia y tu me gústate, te digo la verdad quiero que esta noche será la mejor de mi vida

Héctor y Diana sellaron ese momento con un suave y duradero beso francés, Héctor vuelve a su casa natal después de ese viaje de vacaciones, lo mas raro que el le contó a su hermano William que vivía entro país, y le dijo.

William: - No valla ser que te guste después esa niña.

Héctor: - Bacano, como me va a gustar si solo fue una aventurilla, lo que me impresiono fue el tiempo, pues el que me beso ella, es muy bella, que ganas de volver a besarla


Paso un tiempo, medio que no estaban estables y William le dijo a Héctor.

“En razones del amor, nadie es vencedor, ni es vencido. En cuestión de enamorase no ahí edad ni raza, las preguntas que me quieras hacer no te las sabre responder yo, si no tu mismo cuando te des cuenta, que ella es la elegida para cuidarte, para estar contigo, si tu defines así hermano lucha por ella y conviértete en el mejor guerrero que existio en la tierra, habrá miles de guerras en el mundo pero la guerra mas importante del ser humano es el amor”.

Héctor pensó, sera verdad lo que me dice, que me pasa con ella y por su mejilla derramo unas lagrimillas y comprendió, que con intentar no se pierde nada, a contrario se aprende. Pero el supo que hacer, nomás que la distancia no lo dejo vencer.